* El inglés ya no te diferencia.
El francés,.

Y cada vez más gente empieza a darse cuenta.

 

El tema es que muchos se ponen con el francés…

y en nada ya sienten que se les atraganta.

 

No porque se les dé mal.
Ni porque el francés sea imposible.

El problema es otro.

El lío empieza cuando no tienes un plan claro.

 

Vas probando cosas.

Saltando de una a otra.

Y terminas cansándote…
incluso antes de empezar de verdad.

Y al final el francés acaba en el mismo cajón que:

la dieta,

el gimnasio en enero,

y todas esas cosas que “ya harás”.

Ya sabes.

El cajón del “algún día”.

Pero eso tiene solución.

Y empieza aquí.

¿Te apuntas?

Cuando no tienes un plan…

 

haces lo que hace casi todo el mundo.

Compras un manual
que acaba criando polvo en la estantería.

Un poco de Duolingo.

Vídeos sueltos de YouTube.

Podcasts que guardas “para luego”.

Y listas de vocabulario
que aprendes un martes…
y olvidas un miércoles.

Y entonces pasa esto.

 

Llega un momento en el que piensas:

Estoy haciendo cosas…
pero me da que esto no me sirve de mucho.”

Notas que algo no cuadra.

Porque ya no es solo el tiempo.

Es darte cuenta de que llevas meses con el francés…
y todavía te pondría nervioso pedir un café en París.

Ahí es cuando mucha gente tira la toalla.

 

No porque no pueda.

Sino porque siente

que se esfuerza…

y aún así sigue en el mismo punto. 

 

Y, en el fondo, razón no le falta.

Aprender francés sin dirección…

 

es como salir a la carretera sin GPS.

Llegar, puedes llegar.

Pero…

dudando todo el rato,

tardando más de la cuenta,

y agotándote por el camino

Y justo para evitar todo eso

he creado Le Plan d’Action.

 

Para empezar con cabeza…

y notar que avanzas de verdad.

 

Porque cuando sabes qué hacer…

el francés deja de ser tan cuesta arriba.

 

De repente lo ves mucho más posible.

Y hasta te sorprendes disfrutándolo.

Que eso ya sí que no te lo esperabas.

¿Te apuntas?

Y a todo esto…
quizá te estés preguntando:

Vale… ¿y tú quién eres?

Buena pregunta.

Me presento rapidito.

Nathalie profe de frances

 

Bonjour !

Soy Nathalie, profe de francés.

 

Antes de ponerme a enseñar mi idioma materno…

tenía clara una cosa:

no quería convertirme en esa profe
que te hace bostezar a los diez minutos.

Me formé con la Alianza Francesa.

Pero cuanto más enseñaba…
más veía cosas que no terminaban de encajar.

Estudiantes que se sabían la gramática al dedillo…
pero se bloqueaban al hablar.

Y eso cambió por completo cómo enseño hoy.

Desde 2014…

ayudo a gente a no estudiar francés…

sino a empezar a hablarlo de verdad.

 

Y lo cierto es que no me imagino haciendo otra cosa.

Llevo años obsesionada con esto:

 

¿Por qué algunas personas avanzan a buen ritmo con los idiomas…

y otras sienten que siempre están empezando?

 

Esta obsesión me llevó a meterme de lleno
en cómo lo hacen los políglotas.

Esa gente que ha aprendido

4, 9 o más idiomas.

Y no.

 

No son superdotados.

Ni tienen un don especial para las lenguas.

Ni siete horas libres al día.

Son personas normales.

Como tú y como yo.

Y a base de ensayo y error…

han ido afinando
hasta dar en el clavo.

 

Cuanto más analizaba a esta gente…

más evidente se volvía una cosa:

 

aprendían de una forma

mucho más simple. 

 

Y, sobre todo, muy distinta
a cómo nos enseñaron en el cole.

Ahí entendí algo importante.

 

El por qué tanta gente
acaba frustrándose con los idiomas.

Los políglotas aprenden distinto.

 

Sin vivir pegados a un libro de gramática.

Sin convertir el aprendizaje en un suplicio.

Y claro…

 

después de ver todo eso,
ya no podía mirar la enseñanza igual.

Porque al final…

 

Hacer ejercicios de francés
que dan la misma emoción 

que rellenar formularios…

Repetir verbos como un loro…

Es normal que acabes:

mirando el reloj cada minuto y medio…

y desconectando.

Saber cosas sobre un idioma

no significa saber usarlo.

 

Es como el fútbol.

 

Puedes ser un gran entendido

de tácticas, de córners, de fueras de juego.

Pero luego te plantan un balón delante…

y ya no basta con saberse la teoría.

Con el francés pasa igual.

Puedes sabértelo todo
sobre el subjuntivo y el passé composé

y aún así quedarte en blanco
cuando alguien te pregunta la hora.

Una cosa es “estudiar”.

Y otra muy distinta: 

entender lo que te dicen sin poner cara de guiri desorientado…

y hablar sin tener que repetir todo 3 veces para que te entiendan.

Por eso Le Plan d’Action
no está pensado para que “hinques los codos”.

 

Está pensado para

hacer las cosas con sentido,

seguir los pasos correctos,

y avanzar sin que el francés se sienta como un trabajo de media jornada.

Y ahí es cuando empiezas a notar la diferencia.

Porque cuando entiendes cómo funciona esto…

y lo pones en práctica…

empiezan a pasar cosas.

 

De repente entiendes frases
que antes te sonaban a bla bla bla.

Y un día
te sale una frase en francés…

y ni sabes de dónde ha salido.

Cuando sabes qué hacer…

empiezas a notar avances de verdad.

 

¿Y qué recibes exactamente?

Dos cosas.

La primera:

Un mini curso en audio de 6 días.

Corto.

Claro.

Y al grano.

 

Para que no empieces perdido.

 

En esos 6 días vas a entender:

– cómo empezar francés sin agobiarte
– cómo organizarte aunque tengas poco tiempo
– y qué errores hacen que mucha gente pierda meses dando tumbos

Seis días.

Una dirección clara.

¿Te apuntas?

La segunda:

Cada lunes recibes un audio nuevo.

Yo lo llamo:

“Esto es Francia. Tal cual.”

 

 

Porque hablar francés no empieza hablando.

Empieza escuchándolo.

Mucho.

Y sí.

Al principio te suena todo igual.

 

Rápido.

Borroso.

Como si las palabras fueran pegadas unas detrás de otras sin respirar.

 

Y eso desespera un poco.

Lo sé.

Hasta que pasa algo curioso.

 

Un día…

sin saber muy bien cómo…

tu oído hace clic.

 

 

Entiendes una frase entera.

Luego otra.

Y otra.

Y ahí empieza todo.

Antes de hablar un idioma con soltura…

primero tienes que dejar de sentirlo extraño.

 

Y eso no pasa

por memorizar listas kilométricas de vocabulario

ni por pasarte horas peleándote con los verbos.

 

Se consigue exponiéndote al idioma.

Un poquito cada día.

Y ahí el francés empieza a sonar distinto.

 

El francés empieza a sonarte familiar.

 

Menos lejano.

Menos “bla bla bla”.

Y cuando menos te lo esperas…

ya estás soltándote en francés.

¿Te apuntas?

Y para ponértelo fácil…

 

Cada audio viene con:

– transcripción en francés
– traducción al español
– y una pequeña historia sobre Francia y los franceses

Nada de darte la chapa.

Solo cosas interesantes.

(Bueno… al menos a mí me lo parecen😉)

Cosas que hacen que quieras seguir escuchando. 

 

Por ejemplo:

– La razón por la que los ingleses hablaron francés durante 3 siglos.
– La discusión absurda que divide Francia… por una bollería.
– ¿Por qué se podría decir que los franceses son cocos y los españoles melocotones?

Cuando el idioma se mezcla con historias…

engancha.

Y cuando engancha…

dejas de empujarte todo el rato.

Y así es como te apetece volver al francés al día siguiente.

Aunque por fuera esto parezca “unos audios y poco más”…

todo sigue un orden muy pensado.

 

Porque aprender francés no va de improvisar.

 

Va de hacer las cosas con sentido.

En el momento correcto.

 

Primero saber qué hacer.

Luego acostumbrar el oído al francés.

Y petit à petit

el francés empieza a salirte más natural.

Y sí.

 

Todo esto es gratuito.

Pero ojo.

 

No es el típico PDF que descargas…

y ahí se queda.

No.

Está hecho con la misma idea con la que preparo mis clases:

que sea útil de verdad.

 

“Vale Nathalie.”

“¿Y por qué das esto gratis?”

Pues mira.

 

Todo esto empezó siendo algo para mis estudiantes.

Porque veía que muchos no sabían muy bien por dónde coger el francés.

 

Necesitaban una hoja de ruta.

Algo que les ayudara a arrancar con buen pie.

Y claro…

 

un día pensé: 

“Quizá esto le sirva a más gente.”

 

Así que aquí estamos.

Además, compartirlo contigo no me cuesta nada.

A ver

tampoco te voy a decir que lo hago por puro altruismo.

 

Aquí ganamos los dos.

A mí también me viene bien.

Porque así más gente me conoce.

 

Y si esto te ayuda…

(que apuesto a que sí)

probablemente hablarás bien de mí por ahí.

De hecho…

el boca a boca ha sido mi mejor publicidad desde 2014.

Porque al final…

(y no es por echarme flores)

cuando algo realmente te ayuda…

se acaba corriendo la voz.

Y no.

 

Esto no está pensado para gente con tardes libres.

 

Está pensado para gente normal.

Con trabajo.

Con cansancio.

Con mil cosas en la cabeza.

Por eso no necesitas estudiar tres horas al día.

Ni mucho menos.

Lo que marca la diferencia

es tocar el francés un poquito cada día.

30 minutos bien aprovechados

valen muchísimo más que dos horas

peleándote con ejercicios sin saber muy bien para qué los haces.

 

Y ni siquiera hace falta hacerlo todo del tirón.

 

Diez minutos por aquí.

Diez mientras desayunas.

Otros diez mientras paseas.

 

Y cuando te das cuenta…

ya has hecho tu media hora de francés.

Y ahí es cuando empiezas a notar que sí avanzas.

 

Porque esto no va de pegarte un atracón un día

y olvidarte del francés el resto de la semana.

 

Va más de constancia que de intensidad.

Pequeñas dosis.

Poco a poco.

Y lo notas.

Notas las pequeñas victorias.

 

Empiezas a pillar palabras al vuelo.

Reconoces expresiones.

Las frases van sonándote familiares. 

Y un día

te sorprendes respondiendo en francés.

Casi sin darte cuenta.

Aunque mejor no me creas.

(Al fin y al cabo, soy parte interesada😉)

Tú pruébalo.

Y luego me cuentas.

Así que aquí lo tienes.

 

Te apuntas.

Empiezas el mini curso.

Y después… 

 

cada lunes recibes un nuevo audio en francés 

para seguir entrenando tu oído. 

Eso sí.

 

Los audios de los lunes no se repiten.

 

Semana que no estás…

audio que te pierdes.

(Luego no digas que no avisé😉)

¿Te apuntas?

¿Y después?

 

Después ya decides tú.

Puedes seguir por libre.

O escribirme un día

para que te ayude a soltarte de verdad con tu francés.

 

Pero eso ya vendrá después.

Primero lo primero.

Empezar.

 

Llega un momento

en el que “algún día” ya no vale.

 

Y toca mover ficha.

Hoy.

Ahora.

Aunque sea pequeña.

(Mejor si es pequeña)

 

Hablar francés,

eso que ahora ves lejísimos,

no empieza de golpe.

 

Empieza con un poco hoy.

Otro poco mañana.

Y otro más pasado.

Y así un día te das cuenta de algo.

 

Ya estás hablando francés. 

 

Imagínate dentro de unos meses…

 

Una terraza en París.

Un café au lait en mano.

 

Y tú en medio de una conversación

con alguien que acabas de conocer.

En francés.

Sin traducir cada frase en tu cabeza.

Sin pensar tanto en cómo decir las cosas.

La otra persona ni se plantea cambiar al inglés.

Todo sale natural.

 

Y tú…

simplemente estás ahí.

Disfrutando del momento.

¿Te lo imaginas?

 

Todo eso…

empieza antes de París.

 

Empieza aquí.

Ahora.

Con algo tan simple

como apuntarte aquí abajo.

Et voilà!

 

Te veo dentro… o no.

Tú decides.

P.D. Si tienes alguna pregunta, o simplemente quieres saludarme, puedes escribirme a:

hola@nathalieprofedefrances.com